La musa ausente
Hay veces que anque lo intente, escribir no resulta fácil. Creo que esta semana es algo así; llevo unos cuantos días acariciando el teclado, y quizá tengo demasiadas cosas que decir, cosas del día a día, de lo que siento, pero no encuentro cómo plasmarlas aquí. En cambio esto, que es una excusa, comienza a parecer la mejor salida a mi falta de motivación o de inspiración. Supongo que aunque a uno en la univesidad le enseñan cómo escribir formalmente, hay un noventa por ciento de la escritura que no depende de un verbo bien conjugado o la estructura argumentativa apropiada. Escribir sale de adentro, y quizá esta no es precisamente mi semana. Sin embargo, he podido escribir algunas cosillas en mi Space en MSN, que no terminan de dejarme satisfecha precisamente, pero creo que en algo me ayudan a desahogarme. Creo que algo que también tiene que ver es que estoy de vacaciones, no sé si la vida universitaria sea alguna clase de inspiración para mí, pero me siento atrapada en una terrible rutina estas vacaciones: levantarme, arreglarme e ir al trabajo todas las mañanas, luego llego a mi casa a intentar escribir algo en mi cuento (algún día explicaré lo del cuento) o a jugar Sims. Y, finalmente, a dormir algo temprano porque tengo seguro al día siguiente que ir a trabajar. Espero que mi inspiración vuelva antes de comenzar las clases, o al menos cuando las comience, que es la próxima semana (el diecinueve). Veremos.




